¿Miedo a nadar? ¡Ayuda a tu peque a superarlo!

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    La infancia es una etapa maravillosa pero también es una época llena de temores en la que cualquier cosa desconocida puede resultar difícil de aceptar y superar. Para algunos niños, el agua es una enemiga, pero en PoolNatural te damos hoy algunos consejos para enseñar a los más pequeños que no hay que tener miedo si sabemos lo que hacemos y que el agua puede ser realmente divertida.

    ¿Cómo enseñar a un niño a nadar? 

    Lo primero que tenemos que hacer para empezar este proceso es crear un clima de confianza y tranquilidad. Por eso, la piscina de casa es la mejor opción en estos casos: no habrá otros niños pendientes ni tampoco tendrá que preocuparse por respetar el espacio de los demás.

    Además, una piscina en casa conseguirá que el pequeño la tome como algo de su hogar, donde la seguridad y el confort están asegurados, porque tú te encargas de ello.

    Una vez que hayamos conseguido el ambiente perfecto, entonces debemos empezar a trabajar. Si le da miedo el agua, zambullirlo de una manera agresiva no es la mejor solución. La forma óptima es ir introduciéndolo poco a poco en brazos, para que vea que no pasa nada y que no está solo. Si aún así, esto es demasiado, quizá tomar contacto poco a poco metiendo sólo una mano o los pies desde el borde sea la solución más inteligente.

    Además, mientras él va tomando contacto tú debes meterte en la piscina para que él te vea relajado y disfrutando del agua como un elemento divertido que no tiene peligro. De esta forma, irás inculcando en él la idea de que el agua es algo bueno.

    Algunos consejos extra

    Además de la paciencia y el cuidado, también te ayudarán estos otros consejos:

    1. Si crees que es necesario puedes ayudarte con algunos juguetes como barquitos, pelotas o aros así como elementos de flotabilidad como unos manguitos o un churro. De esta manera, la piscina será más atractiva para ellos y te costará menos que termine metiéndose.
    2. Podéis organizar juegos sencillos con una pelota o jugando a “Marco Polo”. Eso hará que se centre más en el juego y olvide sus miedos.
    3. Reñirle porque tiene miedo no sirve para nada. Intentar razonar y esperar a que él vaya tomando la decisión es la mejor opción para consguir buenos resultados.
    4. El pequeño nunca debe quedarse solo y sin vigilancia. Es fundamental poner unas normas básicas de seguridad y dejar claro que no puede lanzarse solo sin la supervisión de un adulto.

    Imágenes: evilpeacock via Visual Hunt

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